miércoles, 13 de marzo de 2019


Miércoles, 19 de Diciembre 2018

IBEROAMÉRICA: ESTADO DE DERECHO E INVERSIÓN

La estabilidad política como factor determinante para atraer capitales


                   Entre el vaivén político que producen las democracias endebles y los atascos que la ejecución presupuestaria de proyectos de desarrollo, que bien por inoperancia burocrática o desviación de fondos públicos, presentan algunas administraciones públicas iberoamericanas, aunado a la carencia de una base legal sostenible y confiable que abone y consolide un terreno propicio para las inversiones en el área, no puede concretarse un desarrollo sostenible, por el contrario, los países con “insuficiencia democrática” e instituciones públicas en entredicho por su sumisión y obediencia genuflexa al Poder Ejecutivo, suelen experimentar mayor vulnerabilidad a consecuencias como: aumento de sus deudas públicas, congelación de los financiamientos internacionales, aumento de sus índices de pobreza y una diáspora sostenida de su valioso activo humano.

                El Estado de Derecho no supone un marco normativo monolítico que en vez de promover inversión, atosigue iniciativas para atraer capitales provenientes del ala pública o privada internacional. El desempeño de las políticas económicas regionales, vale decir, la eficiencia de las Administraciones de los erarios públicos a la hora de llevar a cabo proyectos acordados bilateral o multilateralmente, es monitoreado permanentemente con rigor científico por organismos calificadores de riesgo que dan pautas claras sobre el panorama de  inversión en el área.

                El financiamiento internacional que se traduce en financiación a través de capitales extranjeros, es directamente proporcional a la confianza y a la seguridad jurídica que debe mostrar el perfil político del País miembro optante del crédito respectivo. En otras palabras, el marco legal interno de cada País iberoamericano, no es más, que el “saber a que atenerse” de los inversionistas, de donde dimana la seguridad jurídica y por ende política necesarias para invertir. Cubierto éste flanco, comienzan a establecerse puentes a través de alianzas estratégicas con base a la premisa “ganar-ganar” para obtener los mejores beneficios para los estados contratantes.

                Ahora bien, luego de analizados algunos de los resultados contenidos en el Informe de la Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica 2017, producido por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), observamos por ejemplo, el balance de la Cooperación Triangular, que es un “… mecanismo de negociación internacional con tres roles para cada proyecto o acción, donde un Primer Oferente es responsable del fortalecimiento de capacidades y sólo puede ser ejercido por un País en desarrollo de América Latina, un Segundo Oferente, que puede ser tanto un País desarrollado como en desarrollo de cualquier región o un Organismo multilateral. Su labor es la de apoyar técnica, institucional y/o financieramente dicho proceso de transferencia de capacidades, y un Tercer elemento Receptor, que es el destinatario del proceso de fortalecimiento de capacidades y que está representado por al menos un País de América Latina…”

                La SEGIB detalla en el Informe arriba indicado, que entre los primeros OFERENTES en la Región, figuraron Chile con un 29.8% de Proyectos, Brasil (18.14%), México (16%) y Argentina 9% y agrega en su desarrollo estadístico, que otros países también transfirieron sus capacidades en proyectos bajo el sistema de cooperación triangular: Uruguay, Perú y Costa Rica, en cinco ocasiones cada uno de ellos; Colombia, en cuatro ocasiones, El Salvador, dos proyectos. Igualmente se mencionan Proyectos que tuvieron como Oferentes a Países como: Panamá, Ecuador y República Dominicana, puntualizando el Informe SEGIB que…”para todos los países, el espacio en el que principalmente se desarrollan sus iniciativas, fue el iberoamericano”.

                Con esta mención de datos, se pretende establecer que no todos los países de la región iberoamericana son susceptibles de fortalecer capacidades o de apoyar técnica, institucional y/o financieramente, el proceso de transferencia para establecer ventajas comerciales y complementariedades entre los socios. En las Naciones favorecidas, una de las razones de peso, amén del examen de los flujos comerciales de cada Estado, es que tanto el derecho a la propiedad, como los derechos humanos son respetados y aunque sus sistemas judiciales adolezcan de falencias que deberían ser corregidas a mediano y largo plazo, ofrecen la seguridad necesaria para hacerse de préstamos internacionales, toda vez, que su categorización es confiable o “positiva” según las operadoras de riesgo que dan luz verde a los financiamientos.

                La inseguridad jurídica y la mora de algunos países en el cumplimiento de los compromisos internacionales, han hecho redirigir la mirada de los antes socios potenciales y ahora decididos acreedores, hacia la renegociación de deudas que en algunos casos, comprometen buena parte, si no todas, de las reservas internacionales de los países deudores.

                Dentro de las organizaciones multilaterales dedicadas a la financiación de proyectos viables de desarrollo económico, social e institucional, promoviendo además la integración comercial regional en América Latina, es de obligatoria referencia el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el cual, según leemos en su WEB SITE es:“el más grande en su tipo (desarrollo regional) y cuyo origen se remonta a finales del siglo XIX. No tiene relación directa con la Organización de Estados Americanos (OEA) ni con el Fondo Monetario Internacional (FIM) o con el Banco Mundial…”, mención obligatoria que se hace por cuanto éstos últimos, siempre son satanizados por los países deudores cuando al no poder honrar sus obligaciones por problemas de inejecución presupuestaria y corrupción, atacan a los acreedores cuando éstos cesan sus préstamos o ponen condiciones más onerosas para la renegociación de las acreencias.

                El BID está conformado por 48 países clasificados en miembros no prestatarios (22) y miembros prestatarios (26) que se subdivide en dos grupos de acuerdo a la cantidad de financiamiento que son susceptibles de recibir.  Colombia por ejemplo, pertenece al segundo  grupo junto a Belice, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Panamá y República Dominicana entre otros. Algunos de estos países, son Oferentes en negociaciones de Cooperación Triangular y tal como se ha señalado a lo largo de la nota, el desempeño de sus políticas económicas con las particularidades características de cada Estado, les permiten participar en el desarrollo de proyectos con financiamiento internacional.

                Venezuela figura en el Grupo 1 del esquema arriba señalado, vale decir, como miembro prestatario, pero demostrando patrones de incumplimiento cada vez más difíciles de superar. En los actuales momentos, han sido suspendidos los préstamos a este País por encontrarse en mora en el pago de 88.3 millones de dólares. Las sanciones internacionales producto de los desmanes de un régimen de corte dictatorial, con índices de criminalidad nunca vistos, constantes violaciones de los derechos humanos y una corrupción cuyos autores siguen siendo juzgados fuera de sus fronteras por carecer de un Estado de Derecho confiable, ilustran una ecuación simple pero contundente: “Democracia igual a Estado de Derecho y Seguridad Jurídica igual a Financiación”.
               

 Abogado César Enrique López Bacaicoa.

Miembro del Comité Coordinador de la
Comisión Iberoamericana de Relaciones Diplomáticas,
Protocolares y Gremiales

Jurista y ciudadano Iberoamericano


Miércoles, 23 de Enero 2019

UNAS SON DE CAL Y OTRAS TAMBIEN

Las víctimas por violación de derechos humanos: un viacrucis que se repite


                   La recurrencia de la violación de los derechos humanos ha ido calando y preocupando cada vez más en algunos países latinoamericanos, poniendo a prueba muchos sistemas y organizaciones internacionales,  que trabajan a brazo partido para sacar a flote  grandes grupos humanos atrapados en situaciones que navegan entre lo pavoroso y lo brutal. No se trata ya de reproducir aquí, las estadísticas y los valiosos indicadores de las ONG, OEA Y ONU, puesto que son harto conocidos, sino de  ahondar un poco más en lo que acontece frente a los números.

                Diariamente, los llamados a la compostura y las resoluciones internacionales condenatorias de hechos aberrantes contra la dignidad humana, se encuentran frente a poderosos obstáculos que apuntan siempre a la inejecutabilidad de las decisiones consensuadas que se proponen hacer justicia, poniendo límites a las situaciones irregulares que arrojan la presencia de delitos perfectamente tipificados en los instrumentos penales internacionales.

                Una de las piezas del rompecabezas procesal, son los mecanismos de que se dota a la sociedad civil para denunciar arbitrariedades y por sobre todo, el tiempo que puede durar la tramitación de las mismas mediante la instrucción del expediente respectivo.

         Cuando el Estado infractor tiene completamente atenazados los llamados “recursos internos”, vale decir, sus propias instituciones para preservar el cauce de los derechos fundamentales, ya sabemos que la respuesta negatoria de los hechos que configuran violación de los derechos humanos, es una constante política que obliga a las víctimas a requerir de los órganos judiciales internacionales tales como la Corte Interamericana de los Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional, pronunciamientos firmes plasmados en sentencias perfectamente estructuradas, en cuanto a la relación de los hechos y al acervo probatorio que producen el fallo. El tiempo que transcurre para ello, es largo y tortuoso para el caso de los exiliados, refugiados o cualquier víctima que viva bajo la protección del derecho humanitario.

        Pues bien, consideramos que dos elementos deben ser tenidos en consideración para comprender la atadura de manos en que parecieran encontrarse por momentos, los más decididos defensores de los DDHH. En primer término, encontramos los requisitos y lapsos de admisibilidad de las causas, necesarios para dar inicio al iter procesal  de un proceso legal internacional y en segundo plano, el poco caso que se le hace a un auto decisorio al momento de la pretendida ejecución de sentencia que ordena restablecer el estamento legal que garantiza los derechos que nos atañen a los seres humanos por el mero hecho de serlo.

       El principio de la oportunidad procesal es tan importante para activar judicialmente la protección de poblaciones diezmadas por el terrorismo, como las normas sustantivas que le sirven de base y sustento. Se trata de un binomio que cuando flaquea en su aplicación, hace trastabillar no sólo el espíritu, propósito y razón de la norma positiva, sino que también desvela su poca eficacia en la recuperación del órden público, jurídico e institucional de la sociedad. Los llamados estados forajidos, tapizados de guerrilla, subversión y ausencia total del estado de derecho, producen estadísticas espeluznantes en cuanto a crímenes de lesa humanidad y delitos terribles consagrados en el Estatuto de Roma.

        Una matanza de seres humanos no admite tardanzas en cuanto a las medidas necesarias y perentorias que deben tomarse para evitar más asesinatos. Los presos políticos, los periodistas perseguidos y apresados y la hostilidad que se respira en las fronteras a consecuencia del éxodo desesperado de la población civil, no puede depender de solicitudes de carácter rogatorio a líderes políticos de talante autoritario, apuntalados por fuerzas armadas o paramilitares, que continúan diezmando  comunidades enteras.

        Entonces, las normas existen, el glosario legal necesario contenido en ellas para facilitar la identificación del tipo legal aplicable también. Los foros e instancias no judiciales para canalizar denuncias por violación de los derechos humanos, se han convertido en un importantísimo canal de ayuda a la hora de solicitar, acopiar y facilitar documentos a las instancias legales respectivas. Pero hay que hacer hincapié, en la celeridad que debe acompañar la toma de medidas cuanto estamos frente a hechos noticiosos que no admiten ninguna duda por su carácter represivo y autoritario. Los semáforos de alerta funcionan, pero pocos ya creen en las medidas cautelares de protección y en los juicios necesarios para establecer responsabilidades y aplicar sanciones.
       
        Mientras no entendamos que no puede supeditarse la activación de juicios internacionales a componendas e intereses políticos o a la concesión de jugosos contratos para la venta de armas, continuaremos transitando la dolorosa deriva de la inacción, pagando un precio de poca credibilidad en los organismos internacionales y de permanente crítica a los operadores judiciales en las diferentes instancias de conocimiento y aplicación del derecho.

        Las víctimas sobrevivientes por violación de derechos humanos, luego de atravesar el túnel de las injusticias y el sufrimiento sin que haya mediado indemnización material o moral alguna, suelen expresar con una mueca de dolor: “Unas son de cal y otras también lo son”.

                  

 Abogado César Enrique López Bacaicoa.

Miembro del Comité Coordinador de la
Comisión Iberoamericana de Relaciones Diplomáticas,
Protocolares y Gremiales

Jurista y ciudadano Iberoamericano










Martes, 12 de Febrero 2019


LA “TROIKA TIRÁNICA” LATINOAMERICANA

 El peligro del triángulo castrocomunista en América  
               
         
           La palabra “troica” (triada en español), refiere un trío de personas, instituciones u organizaciones. Así se definía en el argot de la comunidad internacional, el triunvirato formado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Igualmente, se conocía como Troika NKVD, al Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos o antiguo servicio de inteligencia soviético, que se encargaba de atender todo lo atinente a la seguridad nacional y las comisiones de tres personas, que servían de instrumento de castigo extrajudicial en el mismo territorio.

           
             Dentro de la escala de acepciones, se incluyen además, con el término “troika” la denominación de una danza tradicional y de un tipo de trineo ruso. Pero el vocablo cobra especial importancia en boca del Consejero de la Casa Blanca para la Seguridad Nacional Jhon Bolton, al calificar recientemente como “troika tiránica” a las regiones de Cuba, Venezuela y Nicaragua, con sistemas de gobierno comunistas, que cada vez más saltan a la palestra pública no por sus descubrimientos científicos o por sus índices de desarrollo, sino por sus nefastas estructuras de represión, hambre, pobreza y violación de los derechos humanos.

              
               La alusión del funcionario estadounidense lleva evidentemente el dardo preciso, dirigido a los falsos predicadores del igualitarismo económico social, apuntando al origen ruso de un término que de alguna manera, se asocia con la mano de hierro de la autoridad comunista contra los detractores. Claro está, la tríada de los tres países: Cuba, Venezuela y Nicaragua , es hija fiel y obediente de una poderosa potencia mundial, que no se caracteriza precisamente, por hacer gala de la vena democrática caras adentro.

           
               La “troika de la tiranía” denota amenaza. Una oscura sombra que cubre y asfixia a dos países de la América Central y a Venezuela, la primera nación que encabeza el mapa geográfico de América del Sur. No se necesita ser un experto para advertir, que la preocupación del gigante del Norte, tenga fundamentos por demás obvios como la primera potencia democrática del planeta.

             

               A veces choca entre los detractores del “imperio capitalista”, que Estados Unidos ostente un sólido régimen de libertades, con preeminencia de la ley ante todo y para todos. En esta tierra se puede salir adelante luchando intelectualmente, y lo más importante, obteniendo un beneficio directamente proporcional al ingenio propio y al reto profesional para consagrar metas que todos buscamos durante la vida, es decir, siempre hemos escuchado hablar del sueño americano, nunca del sueño ruso y mucho menos, de la calidad del desarrollo económico y social en los países satélite que ostentan el comunismo como sistema de gobierno.

           
                 Las raíces del comunismo de esta peligrosa “troika tiránica”, están plantadas en el semillero de la revolución cubana de 1959. Fidel Castro soñó siempre con constituir un bloque comunista con la excusa de hacer prevalecer la justicia social “obrera e igualitaria” por sobre el “capitalismo salvaje y opresor”, pagando eso sí, un altísimo precio en cuanto a libertad y respeto a la dignidad humana y sustituyendo el “temible libre mercado”, por la indecente fórmula comunal, donde todos deben producir lo que se les ordena y comer lo que se les da, entiéndase “racionamiento”. Los fusilamientos y cárcel a quienes se atreven a disentir del “mar de la felicidad” cubano (como lo llamo el inefable Hugo Chávez), siguen colocando a la isla caribeña como un permanente violador de los derechos humanos.

                       
                   Venezuela cayó en las manos de Hugo Chávez (y de los Castro) a través de la vía electoral en 1998, luego de que éste  fracasara en su intento de tomar el poder de facto en 1992. El “Comandante” venezolano, bastante escaso intelectualmente y emocionalmente vulnerable por sus complejos sociales, más que por su decadente ideología de pobreza y miseria, fue aprovechado al máximo por el dictador cubano, auspiciando la reforma de la Constitución de 1961 y castrando al Poder Judicial de hombres probos por sujetos con prontuario criminal, pero siempre  dispuestos a asentir los desvaríos del tirano.

                    El patrón ideologizante es siempre el mismo: los nobeles integrantes de la “troika tiránica” (Venezuela y Nicaragua) han ido desmontando la estructura del Estado, fortaleciendo el Poder Ejecutivo y sometiendo al Legislativo y al Judicial a sus designios. El resultado?, un oscurantismo medieval que se presenta con un marco de falsa legalidad, elecciones amañadas, burla perenne y recurrente a las críticas y a las realidades más lacerantes de hambre, enfermedad y penurias urbanas entre otras. La negación sistemática de lo obvio es tal, que ya causa un asco moral infinito entre los venezolanos que deben soportar las letanías revolucionarias cada día.

            Otra de las afectaciones más importantes, es la sumisión de la jerarquía militar, comprometidos en buena parte hasta los tuétanos de beneficios y prebendas. Hasta los uniformes fueron sustituidos en su diseño a semejanza del modelo cubano, un símbolo que no pasó inadvertido para muchos pero que fue acogido con beneplácito por los adulantes del “Comandante en Jefe”, ávidos de fortunas y ascensos. Los valientes, los no “troikos” que se plantan ante el atropello y la mediocridad, van siendo acorralados y/o degradados hasta su desactivación definitiva como células pensantes en la Fuerza Armada Venezolana.

                 
              En la misma línea y como complemento necesario a la presunta seguridad patria, la satrapía cubana recomienda la instauración de milicianos como fuerza paralela al ejército nacional. Tampoco actúan solos, sino con la connivencia de los llamados “colectivos” (fuertemente armados) y los “pranes”, que son los cabecillas de las bandas de delincuentes apertrechadas con fusiles de guerra y cualquier tipo de  artefacto bélico. Estos grupos, constituyen una fuerza paramilitar que abona el terreno de la intimidación a la sociedad civil.

                       
               En la actualidad, las ficciones y refriegas entre los soldados hambrientos y los generales que se alimentan opíparamente resultan inocultables. Cientos de militares de rango medio y bajo han solicitado sus “bajas del servicio armado”, otros, han tenido que abandonar la carrera militar al comprender, que la defensa de la soberanía patria, se ha convertido en un sinsentido ante la entrega sostenida y sin reparos de las instalaciones, los equipos, la logística y los sistemas de inteligencia en manos de los jerarcas de la Habana.

                 
                 Las concesiones mercenarias del acanallado régimen, dieron y siguen dando pié a miles de avisos de peligro a la comunidad internacional. Los grupos terroristas colombianos (FARC, ELN etc), las temidas células del Hezbollah libanés y del Hamas palestino, hacen vida con total impunidad en territorio venezolano. Cuesta creer que una realidad tan nefasta y tan oportunamente denunciada, no haya producido una respuesta contundente y sin aspavientos ante el asentamiento de grupos irregulares en un sector geoestratégico tan importante de la América del Sur. Un abanico de sanciones económicas y morales pretenden acorralar al régimen venezolano, el dictador empero, sigue allí,  grandilocuente, envanecido y desafiante.

               
                  La Troika tiránica ha llegado demasiado lejos. Lo que se consideró en su momento como “predicciones inflamadas” por parte de los defensores de la libertad, la justicia y la paz democrática, se transformó en un monumental problema gracias al desinterés, el abandono y la falta de toma de decisiones sin titubeos que en su momento debieron acometerse con determinación frente a la soberbia, los insultos y los coqueteos de los grupúsculos comunistas del triunvirato con los enemigos de Estados Unidos.

                La diplomacia anuncia siempre propósitos y acción. Venezuela se encuentra en un momento crucial. Las advertencias han sido dadas y el diagnóstico del caos político, social y económico y sus consecuencias, clama por acciones concretas, ya no declarativas, porque a los países democráticos de América con Estados Unidos a la cabeza, les toca ahora afrontar una tormenta con potentes vientos de maldad y muerte, que se cierne espesa sobre el suelo latinoamericano.


             

Abogado César Enrique López Bacaicoa.

Miembro del Comité Coordinador de la
Comisión Iberoamericana de Relaciones Diplomáticas,
Protocolares y Gremiales

Jurista y ciudadano Iberoamericano









Martes, 12 de Febrero 2019


LA “TROIKA TIRÁNICA” LATINOAMERICANA

 El peligro del triángulo castrocomunista en América  
               
         
           La palabra “troica” (triada en español), refiere un trío de personas, instituciones u organizaciones. Así se definía en el argot de la comunidad internacional, el triunvirato formado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Igualmente, se conocía como Troika NKVD, al Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos o antiguo servicio de inteligencia soviético, que se encargaba de atender todo lo atinente a la seguridad nacional y las comisiones de tres personas, que servían de instrumento de castigo extrajudicial en el mismo territorio.

           
             Dentro de la escala de acepciones, se incluyen además, con el término “troika” la denominación de una danza tradicional y de un tipo de trineo ruso. Pero el vocablo cobra especial importancia en boca del Consejero de la Casa Blanca para la Seguridad Nacional Jhon Bolton, al calificar recientemente como “troika tiránica” a las regiones de Cuba, Venezuela y Nicaragua, con sistemas de gobierno comunistas, que cada vez más saltan a la palestra pública no por sus descubrimientos científicos o por sus índices de desarrollo, sino por sus nefastas estructuras de represión, hambre, pobreza y violación de los derechos humanos.

              
               La alusión del funcionario estadounidense lleva evidentemente el dardo preciso, dirigido a los falsos predicadores del igualitarismo económico social, apuntando al origen ruso de un término que de alguna manera, se asocia con la mano de hierro de la autoridad comunista contra los detractores. Claro está, la tríada de los tres países: Cuba, Venezuela y Nicaragua , es hija fiel y obediente de una poderosa potencia mundial, que no se caracteriza precisamente, por hacer gala de la vena democrática caras adentro.

           
               La “troika de la tiranía” denota amenaza. Una oscura sombra que cubre y asfixia a dos países de la América Central y a Venezuela, la primera nación que encabeza el mapa geográfico de América del Sur. No se necesita ser un experto para advertir, que la preocupación del gigante del Norte, tenga fundamentos por demás obvios como la primera potencia democrática del planeta.

             

               A veces choca entre los detractores del “imperio capitalista”, que Estados Unidos ostente un sólido régimen de libertades, con preeminencia de la ley ante todo y para todos. En esta tierra se puede salir adelante luchando intelectualmente, y lo más importante, obteniendo un beneficio directamente proporcional al ingenio propio y al reto profesional para consagrar metas que todos buscamos durante la vida, es decir, siempre hemos escuchado hablar del sueño americano, nunca del sueño ruso y mucho menos, de la calidad del desarrollo económico y social en los países satélite que ostentan el comunismo como sistema de gobierno.

           
                 Las raíces del comunismo de esta peligrosa “troika tiránica”, están plantadas en el semillero de la revolución cubana de 1959. Fidel Castro soñó siempre con constituir un bloque comunista con la excusa de hacer prevalecer la justicia social “obrera e igualitaria” por sobre el “capitalismo salvaje y opresor”, pagando eso sí, un altísimo precio en cuanto a libertad y respeto a la dignidad humana y sustituyendo el “temible libre mercado”, por la indecente fórmula comunal, donde todos deben producir lo que se les ordena y comer lo que se les da, entiéndase “racionamiento”. Los fusilamientos y cárcel a quienes se atreven a disentir del “mar de la felicidad” cubano (como lo llamo el inefable Hugo Chávez), siguen colocando a la isla caribeña como un permanente violador de los derechos humanos.

                       
                   Venezuela cayó en las manos de Hugo Chávez (y de los Castro) a través de la vía electoral en 1998, luego de que éste  fracasara en su intento de tomar el poder de facto en 1992. El “Comandante” venezolano, bastante escaso intelectualmente y emocionalmente vulnerable por sus complejos sociales, más que por su decadente ideología de pobreza y miseria, fue aprovechado al máximo por el dictador cubano, auspiciando la reforma de la Constitución de 1961 y castrando al Poder Judicial de hombres probos por sujetos con prontuario criminal, pero siempre  dispuestos a asentir los desvaríos del tirano.

                    El patrón ideologizante es siempre el mismo: los nobeles integrantes de la “troika tiránica” (Venezuela y Nicaragua) han ido desmontando la estructura del Estado, fortaleciendo el Poder Ejecutivo y sometiendo al Legislativo y al Judicial a sus designios. El resultado?, un oscurantismo medieval que se presenta con un marco de falsa legalidad, elecciones amañadas, burla perenne y recurrente a las críticas y a las realidades más lacerantes de hambre, enfermedad y penurias urbanas entre otras. La negación sistemática de lo obvio es tal, que ya causa un asco moral infinito entre los venezolanos que deben soportar las letanías revolucionarias cada día.

            Otra de las afectaciones más importantes, es la sumisión de la jerarquía militar, comprometidos en buena parte hasta los tuétanos de beneficios y prebendas. Hasta los uniformes fueron sustituidos en su diseño a semejanza del modelo cubano, un símbolo que no pasó inadvertido para muchos pero que fue acogido con beneplácito por los adulantes del “Comandante en Jefe”, ávidos de fortunas y ascensos. Los valientes, los no “troikos” que se plantan ante el atropello y la mediocridad, van siendo acorralados y/o degradados hasta su desactivación definitiva como células pensantes en la Fuerza Armada Venezolana.

                 
              En la misma línea y como complemento necesario a la presunta seguridad patria, la satrapía cubana recomienda la instauración de milicianos como fuerza paralela al ejército nacional. Tampoco actúan solos, sino con la connivencia de los llamados “colectivos” (fuertemente armados) y los “pranes”, que son los cabecillas de las bandas de delincuentes apertrechadas con fusiles de guerra y cualquier tipo de  artefacto bélico. Estos grupos, constituyen una fuerza paramilitar que abona el terreno de la intimidación a la sociedad civil.

                       
               En la actualidad, las ficciones y refriegas entre los soldados hambrientos y los generales que se alimentan opíparamente resultan inocultables. Cientos de militares de rango medio y bajo han solicitado sus “bajas del servicio armado”, otros, han tenido que abandonar la carrera militar al comprender, que la defensa de la soberanía patria, se ha convertido en un sinsentido ante la entrega sostenida y sin reparos de las instalaciones, los equipos, la logística y los sistemas de inteligencia en manos de los jerarcas de la Habana.

                 
                 Las concesiones mercenarias del acanallado régimen, dieron y siguen dando pié a miles de avisos de peligro a la comunidad internacional. Los grupos terroristas colombianos (FARC, ELN etc), las temidas células del Hezbollah libanés y del Hamas palestino, hacen vida con total impunidad en territorio venezolano. Cuesta creer que una realidad tan nefasta y tan oportunamente denunciada, no haya producido una respuesta contundente y sin aspavientos ante el asentamiento de grupos irregulares en un sector geoestratégico tan importante de la América del Sur. Un abanico de sanciones económicas y morales pretenden acorralar al régimen venezolano, el dictador empero, sigue allí,  grandilocuente, envanecido y desafiante.

               
                  La Troika tiránica ha llegado demasiado lejos. Lo que se consideró en su momento como “predicciones inflamadas” por parte de los defensores de la libertad, la justicia y la paz democrática, se transformó en un monumental problema gracias al desinterés, el abandono y la falta de toma de decisiones sin titubeos que en su momento debieron acometerse con determinación frente a la soberbia, los insultos y los coqueteos de los grupúsculos comunistas del triunvirato con los enemigos de Estados Unidos.

                La diplomacia anuncia siempre propósitos y acción. Venezuela se encuentra en un momento crucial. Las advertencias han sido dadas y el diagnóstico del caos político, social y económico y sus consecuencias, clama por acciones concretas, ya no declarativas, porque a los países democráticos de América con Estados Unidos a la cabeza, les toca ahora afrontar una tormenta con potentes vientos de maldad y muerte, que se cierne espesa sobre el suelo latinoamericano.


             

Abogado César Enrique López Bacaicoa.

Miembro del Comité Coordinador de la
Comisión Iberoamericana de Relaciones Diplomáticas,
Protocolares y Gremiales

Jurista y ciudadano Iberoamericano








lunes, 10 de septiembre de 2018

EL COMPROMISO DE HONRAR LA PALABRA DADA


La primera manifestación que nos permite clasificar en una escala de valores a un semejante, es su capacidad para honrar los compromisos que adquiere.

En un principio, los negocios y acuerdos en general se efectuaban a través de los contratos verbis, vale decir, mediante la palabra. Posteriormente, con el desarrollo de la sociedad y la complejidad de las relaciones interpersonales, se hizo necesario un contenido normativo que reglara la relación entre las partes, surgiendo el compromiso escrito en el que como bien sabemos, prevalece el mutuo acuerdo, el objeto y la causa lícita.

Pero no es en el estudio de los alcances contractuales, ni de la responsabilidad que de ellos deriva, que quisiera plantear un tema que considero, actualmente, de infinita importancia: Las personas en general, dan muy poco peso al cumplimiento de un compromiso, más allá de las formalidades legales. Desde lo más simple a lo más complejo, la excepción: "el incumplimiento" se ha convertido en una regla de conducta que tipifica de inmediato a su autor como confiable o no ante la opinión de los demás, proyectando negativa o positivamente su desenvolvimiento social y laboral, porque rara vez se puede desprender una cosa de la otra si forma parte del glosario de actividades de un "hablador" que nada cumple.

Desde la promesa de una llamada que nunca es respondida de vuelta, pasando por la espera de un correo electrónico que alguien se comprometió a enviarnos pero nunca llegó, creer que se cuenta con una persona pero advertir a la postre, que el presunto amigo, "valiente y solidario" es un campeón en actos de magia para "desaparecer" en momentos difíciles y miles de ejemplos más, que atañen a la cotidianidad, aseguran que el no honrar la palabra dada, en cualquier instancia, también supone no sólo una traición a la confianza del interlocutor comprometido, sino todo un engaño que quebranta las relaciones y echa por la borda  la esperanza de contar con la seriedad de ese "pacto de amigos" que creíamos indestructible.

Alguien me comentó hace poco, que el País del mundo con menos abogados en su terna laboral era Japón, debido a la importancia que le daban a la PALABRA dada para sellar un compromiso, la cual involucra indefectiblemente el HONOR del proponente, cuya integridad no debe ponerse en tela de juicio bajo ninguna circunstancia. Pero más allá de la rigurosidad cultural, el tema se centra en que quien no honra lo pequeño, mucho menos lo hará con lo grande. Momento pues de preguntarse: No supone una tremenda marca personal aquella persona recta y responsable aún en las instancias más simples de su vida?, cómo nos sentimos frente a unos y frente a otros?, quiénes son los verdaderamente exitosos?.


 Abog. César Enrique López Bacaicoa

Maestria en Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Justicia Penal Internacional y Derecho Internacional Humanitario. España, Unión Europea.     




sábado, 22 de abril de 2017

LA MENTIRA COMO PATOLOGÍA POLÍTICA.  

 Nada más deprimente que escuchar a un político justificar una cadena de desaciertos apelando al engaño o al descrédito de sus contendores, o lo que es peor, constituyéndose en vendedor de ilusiones a la gente desposeída, trabajadora y pensante, que acumula reacciones que en algún momento se harán irreprimibles. 

      Se puede mentir por ignorancia o con premeditación. Cuando opera el acto voluntario del engaño a terceros, se concreta una estafa social o colectiva y el sueño de muchos incautos o no, termina en ilusión derramada que va abonando el desencanto y la frustración entre la ciudadanía, aumentado su intolerancia y su incredulidad frente a aquéllos interlocutores que consideraba “válidos”. 
            Un mentiroso compulsivo, insulta primeramente la capacidad comprensiva de su receptor acudiendo al elemento primario de toda distorsión de lo obvio: la confusión permanente. Así tenemos el ejemplo típico del uso de las estadísticas oficialistas, muchas veces inverosímiles y que en nada se compadecen con la realidad que arrasa el menguado ingreso familiar. El demagogo profesional siempre estará presto a demostrarle fehacientemente, con sus gráficos y diagramas, preparados y tarifados, que es usted una persona incapaz de comprender, como al llegar a finales de mes, no tiene un duro en la cartera, cuando los números demuestran un portentoso superávit  del cual usted no se ha percatado.
         Cuando este tipo de patología se hace particularmente recurrente (nos referimos a los seres humanos en general), se le denomina “mitomanía”, vale decir, la condición maniática de decir mentiras y de inventar con impostura cosas fabulosas, que a la postre carecen de punto de apoyo o sustentación real y lógica. Y es entonces cuando aquél abono al que nos referimos al comienzo (el desencanto y la frustración)  va cundiendo en el alma y fertilizando los sentimientos de ira e impotencia. Los ánimos pues, comienzan a caldearse hasta convertirse en un poderoso detonante social.  El explosivo en cuestión, a veces se enciende y explota a causa de medidas concretas que los gobernantes toman para paliar el producto de entuertos continuados, pero en ocasiones, sólo se ve el destello que, cual combustión espontánea, produce una violencia indetenible, contenida y reprimida, que encuentra su cauce inevitable de desahogo sin importar garrotazos o los consabidos chorros de agua a presión por parte de las autoridades.
          No somos tan ingenuos para pensar, que el arte de gobernar conlleva a la verdad y la armonía que evoca a la polis griega o a la Utopía de Tomás Moro, pero tampoco pensamos se puede ser tan chapucero para decirle a los ciudadanos, que todo está de maravilla, cuando la propia pensión está en peligro, cuando la distorsión social opera al máximo, con médicos lavando coches o abogados podando jardines. Y es aquí, donde el mentiroso añade al enemigo imaginario, el mediático a la cabeza, por supuesto, que manipula a la masa con “oscuros” intereses cuando dice las cosas como las percibe el ciudadano común.
         Los políticos exitosos, saben hablar con la verdad sin alarmar, opinar y debatir sin insultar y proponer sin imponer. Esa es la verdadera diferencia entre un gobernante estadista y un dictatorzuelo ignaro y prepotente. Los políticos mentirosos patológicos están en todas partes, pensamos empero, que aquellos con alguna patología adicional, como la egolatría, el mesianismo o la decadencia intelectual, constituyen un verdadero drama para sus gobernados.
                

Abog. César Enrique López Bacaicoa

Maestria en Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Justicia Penal Internacional y Derecho Internacional Humanitario. España, Unión Europea.     

domingo, 19 de febrero de 2017

EL ENGRANAJE DEL COLUMPIO

   Su desgaste por el uso y abuso, se traduce en un aviso perenne: el chirrido metálico inconfundible del metal anunciando su agonía.

        El vaivén de la política comienza a escucharse a través del chirrido penetrante que produce la insatisfacción colectiva. No obstante, ante un desempleo galopante, economías deshechas y pobreza cabalgando sin ataduras, sólo observamos atónitos rebeliones con un YA BASTA contundente y atronador, en los regímenes donde la opresión y la burla al ciudadano común y a los derechos humanos que le son propios, son el pan nuestro de cada día.
         
            Ha ocurrido en el Medio Oriente, donde los hijos de los patriarcas, fanáticos o no, se han formado en distintas universidades del mundo, conocen el significado de la libertad, de los derechos fundamentales, y ya no ven el halo de “iluminación divina” que empuja a las masas por parte de los “líderes” que se consideran más allá, de toda consideración terrena. No dudamos de su sentir ni de su arraigo, pero la nueva generación no milita necesariamente en el fanatismo tribal inducido al flagelo del terrorismo.
         
            Pero el columpio va y viene y el asunto es no permitir que se detenga, porque ello evidencia la desnudez de políticas públicas para poner en marcha el aparato productivo, para generar bienestar y oportunidades para satisfacer las necesidades ciudadanas y para darle coherencia a los giros de la acción gubernamental de que se trate.
         
       Conculcar derechos fundamentales como el acceso a la salud colectiva, a la seguridad jurídica, a la estabilidad patrimonial o a ganarse el  pan dignamente, ponen en ebullición un silencio a veces sepulcral, que trae tras de sí, una furia popular gigantesca. Si lo desea, haga la prueba: Comience una conversación amena hablando de escasez alimentaria o de crisis de medicamentos esenciales, de inseguridad pública o de bienes inmuebles (casas, pisos, etc) y vaya introduciendo el tema de las “hipotecas” y de cómo sus hijos, responderán con sus bienes habidos y por haber por las acreencias de sus Padres ante las Instituciones Bancarias. En este nivel, ya priva la descompostura, y el cuerpo entero entra en alerta ante una amenaza contra el patrimonio familiar, la seguridad personal y la ausencia de un futuro promisor, luego los rostros enrojecen y la pasión nubla la razón.
         
        El político hábil, siempre afina su olfato y otea el horizonte anticipando tormentas. Cuando se hace inminente la llegada de alguna, suele tener el paraguas desplegado a menos de que sea sorprendido, por un viento incontenible que lo empape de reproches por la implantación de acciones políticas incoherentes, con resultados desastrosos. Escuchan el chirrido, señores gobernantes?


  Abog. César Enrique López Bacaicoa

Maestria en Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Justicia Penal Internacional y Derecho Internacional Humanitario. España, Unión Europea.